Ser CEO en la Argentina de hoy

Por Ricardo Bäcker

Este artículo fue escrito durante el años 2015. Vivíamos otro momento político en Argentina. Pero más allá de las importantes diferencias que podemos encontrar comparando los contextos, la reflexión permanece vigente. Espero que sea una lectura enriquecedora.  

Dado que trabajamos en forma muy cercana con los CEOs locales y en muchos casos actuamos como sus coaches, encontramos los siguientes temas en sus agendas diarias: inflación del 30% anual sobre insumos locales, caída de la demanda en muchos productos, incapacidad de realizar ajustes por inflación en los balances, estadísticas no confiables, restricciones a la importación de insumos y bienes de capital, presiones sindicales para la mejora de salarios, aumento de la presión impositiva en diferentes niveles, controles formales o informales para la suba de precios, restricciones para el envío de utilidades al exterior, limitadas fuentes de acceso al financiamiento local e internacional.

Si la empresa es multinacional, debe sumarse que no existe desde el exterior una imagen positiva de la Argentina. Muchas veces no hay deseos de invertir, pero si hay deseos de ver resultados que satisfagan.

Desde afuera no se entiende, por ejemplo que los sueldos y muchos costos suban más del 20% por año. Y los equipos directivos que reportan a los CEOs no están tampoco de buen humor: sus compensaciones netas de impuestos, no les permiten disfrutar del tipo de vida que esperan tener.

Todos estos desafíos hacen que los CEOs locales estén sometidos a presiones considerables y por bueno/a que sean, los resultados no son los esperados. Cuando se tienen resultados no satisfactorios sufre la autoestima, ya que un verdadero CEO es exigente consigo mismo.

Se agrega a esto que los CEOs también tienen jefes demandantes, ya sean accionistas/inversores locales o directores en las casas matrices en el exterior.

Estos no muestran normalmente comprensión por los desafíos de operar en Argentina, lo cual se debe a que no entienden en profundidad la situación; o si lo entienden, pero por un tema de cultura empresarial, no aflojan la presión por el logro de resultados. Así, los CEO suman a su propia insatisfacción, el hecho de sentir que decepcionan a otros.

Este panorama, no es trágico pero sí difícil, y hay muchos CEOs que lo enfrentan satisfactoriamente. ¿Por qué sucede esto?

Porque tienen las competencias necesarias, entre las que encontramos:

  • Tesón para llegar a los resultados, sin entregarse a las excusas que podrían tener. Esta perseverancia es la virtud más importante.
  • Buen humor y disposición positiva hacia todos los que los rodean, ya sean jefes, colegas y desde ya hacia su equipo de reportes.
  • Entender profundamente el negocio y cómo se genera valor económico (y cómo se distribuye) dentro del contexto actual.
  • Combinar exitosamente habilidades “blandas” de gestión, para lograr que su equipo funcione exitosamente, con habilidades “duras” de gestión como capacidad estratégica y operativa para buscar eficiencias, reducir gastos.
  • Contar con una muy alta habilidad de comunicación para transmitir el mensaje adecuado a quien corresponda y negociar con múltiples niveles en forma simultánea, tanto internamente como externamente (jefes, cámaras, colegas, sindicalistas, funcionarios).

En síntesis, el momento presente es para los pocos/as que tengan una visión clara del contexto actual, resiliencia, coraje, liderazgo y ganas de hacer lo que hay que hacer.

By | 2018-05-22T13:17:52+00:00 abril 16th, 2018|Sin categoría|0 Comments